Autor: Carmen Muñoz Caballero

El yoga para equilibrar la vida familiar y laboral

Así lo hace la protagonista de esta historia, una MUJER AVISPADA que nos invita a reflexionar sobre si lo que hacemos en nuestra vida diaria es nuestra pasión, y si esta nos permite tener tiempo de calidad con nuestra familia.

Diana durante su visita a la India

Desde hace más de 10 años, Diana Karina Maldonado Medina conoció la milenaria disciplina del Yoga, y desde entonces se convirtió en su estilo de vida, que le ha ayudado a encontrar un equilibrio no solo entre su cuerpo, su mente y su espíritu, sino también entre su vida familiar y laboral. Esto le permitió dirigir durante los fines de semana, clases de yoga para niños, en OMI, la escuela que creo para transmitir su conocimiento a los infantes y sus familias.

Entre semana y por varios años, este comunicadora social de profesión, y bilingüe por pasión, fue una exitosa docente de inglés en una universidad: “me sentía cómoda con mi trabajo como profesora, ya que me gustaba mucho lo que hacía, y por supuesto me generaba ingresos que me daban estabilidad económica”, contó Diana Karina.

Sin embargo, desde que nació su hijo, hace tres años, Diana tuvo que tomar una decisión que cambiaría para siempre su modo de vida: “era difícil tener que salir a trabajar y dejar a Felipe en un lugar, siendo él tan pequeño; esta situación me empezó a afectar. Cuando terminaba la clase de inglés, salía corriendo para no dejarlo tanto tiempo solo. Mi desempeño laboral empezó a bajar, ya que no contaba con tanto tiempo para preparar bien una clase, o para quedarme hablando con los estudiantes, en caso de que tuvieran dudas, porque tenía que recoger al niño. Se fusionaron las variables: ser mamá y tener el tiempo reducido”.

Diana y su esposo, no tenían cerca a sus respectivas familias (ya que por oportunidades laborales tuvieron que radicarse en Yopal -Colombia-), pero si contaban con el apoyo de amigos: “varios de ellos me preguntaban que por qué no daba clases de yoga para adultos, y honestamente no me había preparado para eso (…) con el apoyo de mi esposo hice la formación para adultos. Empecé a creer más en mí y en lo que podía hacer, así que dejé de dar las clases de inglés en la universidad y empecé a brindar sesiones de yoga para adultos. Sentí entonces que emprendí un camino donde podía tener tiempo de calidad para estar con el niño – para jugar, colorear, ver la lluvia caer, responder sus preguntas -, y no a que él esperara que yo terminará de calificar los exámenes, sentado tal vez frente a un televisor”.

Frente a esta situación, Diana le contó a MUJER AVÍSPATE que se siente una persona afortunada porque sabe que no todas las mujeres pueden dejar su trabajo estable, que le genera ingresos mensuales, prestación de servicios, entre otros beneficios, para tomar el riesgo de emprender un nuevo camino que le permita un equilibrio entre su vida familiar y laboral: “Para mí fue cumplir un sueño, el poder dedicarme a lo que es mi estilo de vida; Preparar mis clases de yoga implican tiempo, pero lo puedo organizar mejor y puedo estar presente en cada etapa de crecimiento del niño. Cuando uno tiene la determinación de cumplir un propósito, debe enfocarse, trazarse un camino, y confiar de que, si lo puedes hacer, el universo se acomoda para que eso suceda”.

Hoy por hoy, OMI es una empresa que se encuentra en crecimiento y que cuenta con practicantes disciplinados que buscan también mejorar su calidad de vida a través de varios componentes: ejercicios de respiración, posturas de yoga, relajación y meditación.

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